jueves, 14 de mayo de 2015

Articulación entre el preescolar y el primero

Llegar a primero de primaria, luego de estar algunos años en el preescolar, puede ser una experiencia por donde quiera que se le mire. 

En el preescolar todo eran juegos, cantos, pinturas y bailes. Ahora, en el primer grado de la básica las cosas cambian y los nuevos estudiantes deben acoplarse a diferentes reglas y horarios. A llevar un orden, una rutina que les ayudará a estudiar bien, a responder por sus tareas a ser responsables desde su edad. 

Desde la casa y con apoyo del colegio se pueden realizar diferentes actividades que el niño aprenderá y le facilitarán su adaptación, que va de la mano tanto de papás como de profesores, no es solo de un lado. Trabajar en equipo le ayudará más al pequeño. 


Se ve con preocupación el resultado de las estadísticas que señalan que en el grado que más pierden los niños, en Colombia y en general en América Latina, es en primero.

Además, se ha observado que los maestros no se sienten muy a gusto cuando les corresponde el primer grado: se sienten presionados, sienten el curso como una imposición. 

Se observa que el preescolar trabaja fundamentalmente con el ámbito motriz, con la parte manual, mientras que la parte cognitiva no se lograba captar muy fácilmente. Lo que se hizo fue mirar en las prácticas cotidianas, cuáles eran los elementos más reiterativos y se observó que lo principal era lo motriz. "Tenemos la impresión de que en preescolar para nada se tocan las otras áreas. Es inquietante en la medida que, sin perder la visión de globalidad del niño, de alguna manera deben asumirse las áreas en la perspectiva de la construcción del conocimiento"

El niño es un ser pensante, una persona activa, que posee un lenguaje, que llega al aula con muchas competencias pragmáticas, semánticas, sintácticas, poéticas. Significa entonces mirar lo organizativo, lo curricular, lo interdisciplinario, enmarcados en el desarrollo armónico global de los niños. Entonces estamos trabajando desde el PEI y el proyecto lúdico pedagógico: matemáticas, sociales, naturales, lengua castellana, buscando que ese paso sea grato, y que no se presente ese abismo entre el preescolar y el primero.
Si esto se logra, creemos que el maestro de primero ya no tendrá la angustia cuando recibe el curso, porque no se le puede trasladar toda la responsabilidad, la carga de todas las áreas, y además todo el proceso de construcción de la lengua escrita y los elementos nocionales de número. Creemos que esto le corresponde al preescolar, desde la lúdica y el juego y en esto consiste la propuesta.

Lo que se busca entonces, es que ese paso no tenga vacíos ni pedagógicos, ni administrativos, ni curriculares. Una de nuestras preocupaciones es que no queremos que se crea que buscamos que los niños salgan leyendo y escribiendo del preescolar. No se trata de eso, se trata de observar, de prepararnos con la certeza de que el niño es un ser capaz, muy inteligente, que si llega de un contexto lector y escritor, el aula tiene que continuar con eso. En la calle el niño ve que la mamá coge una buseta y dice cuando la ve "cojamos la buseta de la Colina"; en la calle se lee, en la casa se escribe. Que eso no se rompa en el preescolar, sino que se asuma allí sin la pretensión de la lectura y la escritura alfabética, de manera que sea un lector y un escritor en potencia. 


Algunos consejos útiles

  • Desde las aptitudes positivas que tomen los padres de familia se puede llevar al niño en el proceso de adaptación. 
  • Se deben enviar mensajes a los hijos sobre las experiencias nuevas que van a tener sin hacer idealizaciones. Igualmente, demuestre una actitud positiva en su trabajo, así el futuro estudiante toma ese ejemplo y lo pone en marcha en el colegio.
  • Un detalle que no se puede olvidar antes de ingresar al niño a su nuevo entorno, es llevarlo a visitar con anterioridad su nueva escuela. 
  • Asignarle al niño pequeñas tareas en la casa, es importante para que él se sienta capaz de hacer algunas cosas por sí solo. Es un caminos para que desarrolle autonomía, lo que también le dará seguridad en el ambiente que lo espera. 
  • Por otra parte, el pequeño tal vez expresará sus temores o miedos frente al cambio. Lo importante en este caso es validar los sentimientos de los niños, ser lo que llaman los expertos empáticos, o sea, ponerse en los zapatos de su hijo, en su lugar y desde ahí podrán entender aquellos sentimientos que lo molestan. 
  • Es normal que se sienta nervioso, por eso hablarle es lo mejor, pues cuando ya saben qué esperar, su ansiedad baja.
  • Seguro se preocuparán porque piensan que el trabajo escolar será difícil, o que no podrán mantener el ritmo. Recuérdele al niño que todos cometemos errores pero también elogie sus esfuerzos. 
  • Ayudarles a buscar compañeros conocidos del año anterior, así le recordará un ambiente de confianza dentro de su salón de clases. 
  • Cuando se despida del niño, el momento debe ser efusivo pero corto. Dígale "hasta luego" con una sonrisa, incluso si el niño llora. 
  • No prometer cosas que no vamos a cumplir como: "Voy a parquear el carro y vuelvo". Una vez que se sienta engañado será más difícil que confíe en los adultos. Además, evite las amenazas con cosas relacionadas con el colegio para conseguir que obedezca", como por ejemplo si no hacer la tarea te voy a mandar al colegio o similares.